BSO de Nueva York

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Un mes en Nueva York parecen años en otros sitios. Cuando no estaba en la biblioteca me dedicaba a escuchar toda la música en directo que pudiera, además de bailar: swing, jazz y blues. Escuché algunos artistas increíbles, vi bastante claqué y disfruté de los bailes, pero sin duda mi local favorito fue el American Legion Post 398 (gracias por la recomendación Greg Izor). Este local de la Legión Americana (asociación de veteranos) se encuentra en 248 W 132nd St en pleno Harlem y se convirtió en el hogar del jazz gracias al organista Seleno Clarke, que empezó la tradición de las jams del domingo. Seleno se murió en diciembre, pero el espíritu del jazz continúa, y todos los jueves y domingos hay una jam dirigida por el saxofonista David Lee Jones y los otros músicos residentes, a los que se van sumando lo mejor del talento local y músicos de todas partes del planeta. El  ambiente es muy hogareño, con un público que combina los veteranos asiduos y turistas amantes de la música. Russell, Barbara y Karen detrás de la barra, me hicieron sentir como en casa viendo la gala de los Óscar con ellos en los descansos de la banda. La música es buenísima y en una noche cualquiera se pueden ver algunos artistas muy conocidos de Harlem como Anette St John, cantante que también actúa en el Cotton Club y Smoke, entre otros. No se paga entrada (solo la voluntad) y se da el rarísimo fenómeno de poder tomar una cerveza y buena comida a un precio razonable en Nueva York. No se me ocurre mejor sitio para pasar una tarde de domingo y dejarse llevar por el jazz.

 

 

 

El Cotton Club es un nombre mítico para cualquier aficionado al jazz y al swing que ha inspirado un sin número de canciones y películas. A pesar de que era un local que solo admitía un público blanco y perpetuaba una sociedad segregada, actuar allí suponía coronar la cima para cualquier artista afroamericano de los años veinte y treinta (entre otros Duke Ellington o Cab Calloway). El local se situaba inicialmente en la calle 142 con Lenox Avenue, luego se trasladó a la calle 48 en el distrito teatral y su última encarnación se encuentra en la calle 125. Para los que vayan buscando el legendario Cotton Club de los años veinte hay que advertir que el local actual carece de ese glamur, aunque mantiene vivo el formato de espectáculo musical y de baile que le dio renombre. Me pareció una cita ineludible así que acudí un frío lunes de marzo; el público era escaso y mayoritariamente turista, pero la calidad de los músicos y los bailarines bien valen los 25 dólares de la entrada. Tocaba una excelente big band con muchas tablas con la cantante Anette St John. Me encantaron los números de baile de las coristas, con su centelleante baile de jazz, y los números de claqué. Se podían bailar algunos números de la orquesta, pero no lo recomendaría como un evento para Lindy hoppers, a menos que se vaya con pareja o en grupo. La noche que fui había muy pocos bailarines sociales, aunque tuve la suerte de bailar varias con Ice — un señor encantador y asiduo a todos los eventos de baile swing a los que asistí en Nueva York (me dijo que solo descansaba los miércoles)–. Allí conocí también a Shana Weaver: corista, bailarina de Lindy hop y Embajadora de la Fundación Frankie Manning, continúa la tradición de las coristas del Cotton Club donde empezaron grandes estrellas como Josephine Baker o Lena Horne.

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Bailarinas del Cotton Club

De entre los artistas del Cotton Club destaca el prodigio de la guitarra King Solomon Hicks, al que tuve la oportunidad de ver otra vez tocando en Terra Blues, un local muy recomendable en Bleecker St. Con sólo 22 años consigue un sonido blues emocionante y su virtuosismo técnico y encanto atrapan al público sin dificultad. El guitarrista de Harlem empezó tocando en jams en los locales del barrio, curtiéndose con músicos de gran calidad. De adolescente participó en la competición del Amateur Night en el Teatro Apollo y lo ficharon enseguida en el Cotton Club. Ahora, cuando no está tocando en Nueva York se le puede ver de gira por EEUU y Europa (el año pasado estuvo en España tocando en locales como el Jamboree en Barcelona o el Café Central en Madrid además de varios festivales).

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King Solomon Hicks playing Terra Blues

 

Si te gusta el jazz con vistas espectaculares el lugar es Jazz at Lincoln Center, una institución única liderada por Wynton Marsalis, cuya misión es promover el disfrute del jazz y la educación siguiendo “el espíritu del swing”. Una organización que tiene una “Universidad de Swing” ya me tiene ganada. Situado en Columbus Circle (muy cerca de la Trump Tower, cosas de Nueva York) el local, abierto al público, dispone de un gran ventanal con vistas de la ciudad y Central Park. Ofrece un programa variadísimo de actuaciones de la más alta calidad, desde su orquesta propia dirigida en persona por Marsalis a las actuaciones nocturnas en Dizzy’s Coca Cola Club. Los que no puedan asistir a las actuaciones en directo (por razones de bolsillo o por ubicación) también pueden disfrutar de ellos en live streaming. Además, ofrece un excelente programa educativo. Tuve la inmensa suerte de poder asistir a un concierto didáctico sobre el swing en femenino: la orquesta de Kit McClure, compuesta por diez mujeres, tocaron versiones del repertorio de las International Sweethearts of Rhythm, una “girl band” de los años treinta y cuarenta. Fue un doble descubrimiento de las pioneras del swing y su fascinante historia, y de la orquesta de Kit McClure, que ofreció una interpretación realmente swingueante de grandes temas como “Jump Children”, “Vi Vigor” o “How About that Jive?”. Más cosas de Nueva York: en una ciudad donde un café con leche te cuesta cinco dólares (más propina), pude disfrutar de la mejor música swing gratis.

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Kit McClure’s orchestra at Jazz at Lincoln Center

No todos los planes de jazz son nocturnos, y un domingo musical puede empezar con un delicioso desayuno a ritmo de jazz (en este caso un trío con vocalista) en Smoke. Este conocido “jazz and supper club” del Upper West ofrece buena música en un ambiente íntimo y confortable. El menú de desayuno (o “brunch” ) no es barato, pero una aficionada tiene que coger fuerzas en una ciudad como ésta.

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Performance at Smoke

Swing 46 es un clásico de la escena swing de Nueva York (en la calle 46). Con música en directo siete días a la semana, Swing 46 era uno de los locales de referencia donde acudían leyendas del baile como Dawn Hampton (la mesita en la que se solía sentar tiene varias fotos dedicadas a su memoria). Los martes toca la George Gee Swing Orchestra, con más de tres décadas de historia tocando para bailarines y un sonido que no defraudó. Tratándose de una big band de esta calidad, y con un precio descontado para bailarines de solo 10 dólares, me sorprendió el pequeño número de bailarines que había: apenas un par de parejas y algunos turistas inexpertos (el mal tiempo pudo ser un factor: aprendí lo que significa una tormenta de nieve en Nueva York durante mi estancia). Menos mal que estaba el incansable Ice siempre sonriente y dispuesto a quemar la pista, con el que bailé varios temas muy divertidos aunque me costara seguirle el ritmo a este veterano del swing.

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Dancing at Swing 46

Un apunte para bailarines: la noche de baile social que encontré más animada fue el Frim Fram, que tiene lugar todos los jueves en una academia de baile (Club 412 en la Octava Avenida). No hay música en directo pero es un punto de encuentro para bailarines de todo Nueva York (y más allá) de todas las edades y niveles. El ambiente me pareció muy relajado y bailé sin parar: en resumen una noche para sudar la camiseta y conocer los lindy hoppers del lugar.

Queda muy poco en pie del Harlem de la era del swing, por eso el Teatro Apollo en la calle 125 se merece una mención especial. Desaparecidos el Savoy y otros locales de entretenimiento, el Teatro Apollo es el único teatro que sigue funcionando, y con gran éxito, desde 1934. En ese año empezó a celebrarse el concurso Amateur Night en el Apollo, precursora de los Got Talent y Factor X de nuestros días, y gracias a la cual fue descubierta Ella Fitzgerald, Lauryn Hill, o la bailarina Norma Miller, que también empezó su carrera ganando una competición de baile sobre este escenario con solo 14 años. La lista de estrellas que ha actuado en el Apollo es demasiado larga para detallarla, desde James Brown a Michael Jackson, como se refleja en el paseo de estrellas de la acera que confirma el lugar destacado de este teatro en la cultura americana.  Han cambiado muchas cosas, pero el Amateur Night sigue celebrándose cada miércoles (con un premio de 10,000 dólares al ganador de la temporada). Se anuncia como: “El máximo de diversión que puedes conseguir en Nueva York por menos de treinta dólares”, y doy fe de que cumple con su promesa en un espectáculo completo de humor y talento. A diferencia de otros concursos del estilo, el público no solo elige el número ganador con sus aplausos, sino que también tiene el poder de echar a los concursantes con sus abucheos: en ese momento suena una sirena y sale el famoso “verdugo” para echarlos del escenario con su escoba y un baile. En este espectáculo interactivo el público es tan protagonista como los concursantes, de los que hubo de todo tipo: cantantes, bailarines, raperos, poetas…y el público de Harlem no es fácil de contentar: si no le gusta lo hace saber inmediatamente y a voz en cuello. La noche que fui abuchearon a los tres primeros concursantes nada más abrir la boca, por lo que tengo que admirar el valor de los concursantes que salían a continuación. Sin duda lo más divertido de Harlem.

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Apollo Theatre

Mi última semana en Nueva York disfruté de una cena y concierto en Silvana’s Café, en la calle 116 en Harlem, gracias a mi amiga Loli Barbazán que ahora vive allí. Un local con menos historia pero con un ambiente muy multicultural y acogedor, de público mayoritariamente joven, combina el café con las actividades culturales, la buena comida y la música. Me sorprendieron muy gratamente los diferentes grupos que tocaron desde el jazz al hip hop y sobre todo me enamoraron los bailarines de claqué que salieron a hacer jam con los músicos. Un lugar para repetir.

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Jam at Silvana’s

No podía irme sin visitar el Paris Blues, el conocido bar de Harlem que estaba a la vuelta de la esquina de mi casa y además venía recomendado por la escritora Elvira Lindo, conocedora de la ciudad. Quise agotar las últimas horas empapándome de toda la música y todo el encanto del barrio que pudiese. El local lo lleva Samuel Hargress, Jr. con mucho orgullo desde 1968 y se mantiene fiel a su espíritu: allí se puede encontrar jazz y blues en directo todas las noches hasta las tres de la mañana por el precio de una birra. La banda de la casa toca en una jam a la que se van sumando diferentes músicos veteranos y jóvenes (un padre con su hijo adolescente por ejemplo). Es un local pequeño que invita a la cercanía y la conversación. Quedan pocos sitios así y merece la pena disfrutarlos, aunque sea para tomar la penúltima.

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Paris Blues, Adam Clayton Powell Blvd. Live music every night.

He leído hoy que: “Después de todo Nueva York es una ficción, un género literario que se adapta a cualquier estado de ánimo del viajero” (Manuel Vicent, El País, 19-08-2018), aunque en este caso la he vivido como una canción o un álbum que me ha acompañado en todos mis recorridos (y en Nueva York se hace mucho recorrido, en metro, a pie…). No me he cansado de los temas en ningún momento y espero volver pronto, aunque sepa que una ciudad como ésta no puede repetirse, con su ritmo y su improvisación constante sonará siempre diferente.

Quiero agradecer a la Fundación Frankie Manning el haberme dado la oportunidad de la estancia en Nueva York para realizar mi trabajo de investigación sobre la historia del Lindy hop (de eso hablaré en otro post).

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¿Cómo contestarías estas preguntas sobre Lindy hop?

Traducción del artículo de Julia Loving publicado en la web de la Fundación Frankie Manning el 14 de mayo 2018. Me ha parecido importante hacer este artículo accesible a un mayor número de personas fuera de la comunidad angloparlante para ampliar la conversación. Leer el artículo original en inglés/ Read the original article in English. 

Preguntas para organizadores de eventos, profesores y personas con liderazgo en la comunidad de Lindy hop

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Julia Loving junto al monumento que marca el lugar donde se encontraba el Savoy Ballroom en Harlem.

Últimamente se han generado conversaciones importantes dentro de la comunidad de Lindy hop sobre el reconocimiento de las raíces negras de este baile. Julia Loving creó una lista con algunas preguntas para que reflexionen los organizadores de eventos. Es una lista muy útil para que los organizadores de eventos de Lindy hop, profesores y personas con liderazgo en las escenas swing de todo el mundo se planteen estas cuestiones para asegurarse de que sus eventos son inclusivos.

Visibilizar y tratar de comprender una cuestión que debe corregirse es el primer paso. Agradecemos a todos los organizadores de eventos sus esfuerzos por crear una comunidad de baile swing más diversa e inclusiva: incrementar la representación negra forma parte de ese objetivo.

Responde estas preguntas

Cortesía de Julia Loving

  1. ¿Reconozco activamente que el Lindy hop es una expresión artística negra? ¿Ese reconocimiento se ve representado en la forma en la que dirijo eventos, clases y la escena de baile en general?
  2. ¿Me siento cómodo/a tratando o hablando de cuestiones de raza? Si no es así, ¿colaboro con alguien que sí se siente cómodo tratando estos temas?
  3. ¿Busco, considero o contrato bandas y orquestas cualificadas que incluyan o sean lideradas por músicos y cantantes negros?
  4. ¿Busco, considero o contrato profesores cualificados negros a todos los niveles?
  5. ¿Busco, considero o contrato DJS cualificados negros para mis eventos o para cubrir los descansos de las bandas?
  6. ¿Los asistentes a mis eventos (profesores, bandas, público, bailarines etc.) reflejan la diversidad de la población mundial? Si no es así, ¿tengo un plan en marcha para hacer que mi evento sea más atractivo para personas de orígenes diversos?
  7. ¿La forma de bailar Lindy hop en mi comunidad se parece a la original?
  8. ¿Quiero ampliar mis conocimientos y busco comprender la experiencia afroamericana? ¿Y la historia del baile?
  9. ¿El personal que contrato se ha sometido a alguna verificación de prácticas no discriminatorias en la escena swing?
  10. ¿Invito respuestas constructivas sobre políticas y programas para combatir la desigualdad racial en mis eventos?
  11. ¿Invito a otras comunidades locales de baile que no sean de origen blanco a participar en mis eventos?
  12. ¿Comparto recursos sobre los orígenes del baile, la historia negra, biografías de los primeros bailarines, de músicos de jazz, colecciones de música etc. con mi comunidad?
  13. ¿Animo a mis alumnos a hacer excursiones a locales o sitios históricos que representan la experiencia o la historia afroamericana, especialmente en aquellas ciudades con gran riqueza histórica?
  14. ¿Estoy comprometida con el reconocimiento de la cultura y la historia negra a largo plazo, no solo cuando está de moda?
  15. ¿Lidero con el ejemplo como profesor/a de baile al incluir lecciones de historia como una parte integral de mis clases? Por ejemplo, todos hacemos el Shorty George pero, ¿sabías que Shorty George era un hombre negro que bailaba en el Savoy en Harlem? etc.
  16. ¿Invito a Lindy hoppers de generaciones anteriores a participar y compartir sus historias en mis eventos? Por ej.: Mama Lou Parks Dancers, competidores del Harvest Moon Ball y bailarines del Savoy.
  17. ¿Me comprometo a darle la bienvenida a todo el mundo con independencia de su raza, religión, orientación sexual, identidad de género, edad, tipo de cuerpo, habilidad física y habilidad mental?
  18. ¿Animo a mis alumnos y compañeros de baile a que estén abiertos a bailar con todo el mundo y a que tomen la iniciativa invitando a bailar a personas de todo tipo? ¿Especialmente aquellos que quizá no sean invitados a bailar con frecuencia? ¡Nadie debería sentirse excluido!
  19. ¿Facilito que haya mentores o formación adicional para bailarines negros nuevos en mi escena? ¿Ofrezco algún tipo de patrocinio económico a estudiantes afroamericanos para participar en mis eventos o en otros eventos?
  20. ¿Estoy dispuesta a aceptar y apoyar cambios aunque pueda modificar mi experiencia de la comunidad de Lindy hop?

Julia gracias por compartir esta excelente lista de preguntas. Esperamos vuestros comentarios y sugerencias sobre lo que debería incluir la lista.

Sobre Julia Loving

Julia Loving ha sido profesora de Biblioteconomía y Ciencias de la Información y de Estudios Africanos en colegios públicos de la ciudad de Nueva York durante los últimos 25 años. Su formación de Lindy hop empezó en la asociación de swing de Harlem (Harlem Swing Dance Society) bajo el tutelaje de Samuel Coleman hace algo más de cinco años. Se enorgullece de ser una Lindy hopper de talla grande en su blog biggirlslindyhoptoo.blogspot.com que promociona un baile swing sin estigmas. Baila socialmente por todo Nueva York. Ha participado en varias competiciones y le gusta apuntar que ganó el tercer premio en el Lincoln Center’s Mid Summer Night Swing 2015 y también ganó en el concurso de Alhambra Ballroom Jazz Vespers con su pareja de baile Brandon Baker, que entonces tenía quince años (ahora tiene 19). Es una gran promotora del baile swing y patrocina a varios estudiantes en diferentes comunidades. Asiste a eventos semanales de baile social en NYC. Hace poco empezó a codirigir un evento de swing bimensual en Harlem llamado “It’s an Uptown Saturday Night Swing Dance” (Baile swing de sábado noche de barrio).  Ha enseñado Lindy hop de nivel iniciación a adultos en el centro Marcus Garvey en Harlem además de enseñar Lindy en su programa extraescolar. Le encanta animar a los miembros de su Familia Lindy y Grupo de Swingout de Harlem para asistir a bailes sociales a través de mensajes y correo. Viaja fuera de Nueva York para apoyar las comunidades de Lindy, Blues y Balboa de otras comunidades en otros estados. Es la creadora de LuckyLindysNYC, una línea de ropa interior para bailarines y entusiastas del yoga que se ha convertido en un gran éxito en la comunidad de baile swing. Últimamente, Julia dice que es «una amante del jazz que comparte la experiencia afroamericana a través del baile».  Es habitual encontrarse a Julia bailando en Brooklyn Swings, Bierhaus, Frim Fram Jam, Swing 46 o bailando al son del vocalista de jazz Charles Turner en el pasillo de Minton’s Playhouse.

Algunos pueden preguntarse: ¿Por qué yo?

Hace poco Judy Pritchett, miembro de la Junta de la Fundación Frankie Manning, le pidió a Julia y cuatro personas más que la ayudaran a contestar una solicitud de una comunidad de baile en Grecia que quería asesoramiento sobre cómo conseguir que sus eventos fueran más inclusivos para afroamericanos. ¿Por qué yo? Supongo que porque sabe que he aprendido a navegar mis propios sentimientos de aislamiento en esta comunidad de baile además de ser una defensora de esta expresión artística. ¡Era un patito feo cuando empecé a bailar! Siendo negra, mayor, de talla extra grande y al estar poco habituada a invitar a hombres a bailar por mi entorno cultural. Pero tuve el apoyo de dos tíos fantásticos: Samuel Coleman de Nueva York y Ryan François de Reino Unido, ambos profesores de baile swing. Me animaron a aprender más y darle un tiempo, y yo se lo agradezco. Hoy en día es muy raro que me quede en el banquillo y soy una defensora de la inclusión y la relevancia. Así que, para que conste en acta, el swing ha cambiado mi vida en tantos aspectos positivos que me pareció necesario contestar de la manera más sincera, reflexiva y rigurosa que pudiera.

Traducción publicada con permiso de la Fundación Frankie Manning y de Julia Loving https://www.frankiemanningfoundation.org/questions/

 

Atlantic Lindy Hopper salta el charco

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Atlantic Lindy Hopper se va a Nueva York en marzo 2018 gracias a la ayuda de la Frankie Manning Foundation.

Estaré investigando los orígenes del Lindy hop en Harlem: las primeras menciones en prensa, la historia de los bailarines y los locales donde bailaban. Los tesoros de la NYPL me esperan (esta biblioteca incluso tiene su propia película).

No todo va a ser archivos, también habrá una escapada al LindyFest en Houston, una de los mayores festivales de Lindy de los EEUU.

Espero volver con muchas historias nuevas para Atlantic Lindy Hopper.

 

 

La Llamada de Harlem

Juke Box Love Song (Langston Hughes)

Podría tomar la noche de Harlem
y arroparte con ella,
Tomar las luces de neón y hacer una corona,
Tomar los buses de la Avenida Lenox
Taxis, metros,
Y por tu canción de amor acallar su ruido.
Tomar el latido de Harlem,
Hacer un redoble de tambor,
Ponerlo en un disco, dejar que gire,
Y mientras lo escuchamos tocar,
Bailar contigo hasta el amanecer–
Bailar contigo, mi dulce morena de Harlem.

(Selected Poems of Langston Hughes, p227. Traducción de la autora).

Incluso Billie Holiday a los 13 años ya sabía que tenía que ir a Harlem. ¿Por qué quería ir todo el mundo a Harlem? Este barrio de Nueva York ejercía una poderosa atracción sobre los afroamericanos de todo tipo de origen en las primeras décadas del siglo XX. En los años 20 Harlem se convirtió en el hogar del movimiento del nuevo negro (New Negro Movement) en los EEUU, el primer movimiento por los derechos civiles encabezado por organizaciones como la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, según sus siglas en inglés) o la National Urban League; y en punto de encuentro para la cultura negra –en política, literatura, arte y música; un fenómeno que también se conoce como el Renacimiento de Harlem (oficialmente inaugurado en 1925). Originalmente un asentamiento holandés del siglo XVII, Harlem había experimentado varios influjos migratorios, pero en las primeras décadas del siglo XX se convirtió en el principal destino para la Gran Migración de afroamericanos que huían de la opresión y de las leyes segregadas (leyes de Jim Crow) del Sur en busca de mejores oportunidades en el Norte (Chicago sería otro destino importante).

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Ningún sitio logró captar el espíritu de su tiempo como Harlem. Atraía a los intelectuales y artistas negros (los “nigeratti” según el término inventado por Zora Neale Hurston) — escritores como Langston Hughes (o la misma Neale Hurston), artistas como Aaron Douglas, músicos como Duke Ellington….pero también atraía a los afroamericanos de a pie que luchaban por la supervivencia y el respeto. Aquí he reunido algunas impresiones de Harlem.

Elmer-Simms-Campbell.-A-Night-Club-Map-of-Harlem.-1932Elmer Simms Campbell. Un mapa de locales nocturnos de Harlem, 1932.

Durante los años 20 y 30 Harlem encarnó el nuevo espíritu de la Era del Jazz y del Swing, con una influencia que llegaba más allá de la comunidad afroamericana, Nueva York o los EEUU. Aquí tocaban los mejores músicos y aquí nació el swing. Era el sitio de moda para salir por la noche, y no había escasez de locales, como vemos en esta imagen de 1932: el Cotton Club, el Teatro Apollo, el Savoy, Small´s Paradise e incontables clubes, salones de baile, teatros y bares clandestinos atraían a los juerguistas (blancos) del centro de Nueva York – incluyendo a muchas estrellas de Hollywood y Broadway como Marlene Dietrich, Clark Gable o Tallulah Bankhead. Harlem ofrecía la mejor oportunidad para saborear la libertad de la Era del Jazz.

Romare Bearden (artista) visitaba el Savoy Ballroom a menudo en los años 30:

“Los mejores bailes del mundo ocurrían aquí, y la mejor música…Querrías estar en Harlem o en París entonces.  Eran los dos sitios donde estaban pasando cosas’

(Malone, Jazz Music in Motion).

IntroductionForaBluesQueen(UptownatSavoy)fromJazzSeries1979,R BeardenIntroduction for a blues queen (Uptown at Savoy), Jazz Series, 1979. Romare Bearden

Norma Miller (“Reina del Swing”) en una entrevista reciente para la BBC:

“Harlem era el paradigma de un pueblo que había descubierto una cierta libertad, así que cualquiera que pudiera andar, correr, bailar…venía a Harlem. Era el único lugar donde una persona negra podía sentir que tenía libertad”.

(Norma Miller, Entrevista de la BBC, febrero 2014)

Duke Ellington

Take the ‘A’ Train (vídeo)

Duke Ellington orchestra

Esta canción fue escrita en 1939 por Billy Strayhorn y Duke Ellington en referencia a la línea de metro de Nueva York que une Brooklyn con Harlem y se convirtió en la canción insignia de la banda de Duke Ellington. Aquí la tocan el Duque y su banda en una versión de 1943 para la película Reveille with Beverly.

“Harlem, para nosotros, tenía de verdad la atmósfera más glamurosa del mundo. Teníamos que ir allí.”

(Ellington, Music is My Mistress, p36)

Llegar a Harlem

La madre de Norma Miller, Zalama Barker, tenía sólo 15 años cuando emigró desde Barbados hasta Nueva York, entonces una travesía de dos semanas por mar:

“Iba camino de Nueva York – esa ciudad magnífica de la que tanto había oído hablar iba a ser su hogar. Estaba especialmente emocionada con ver el sitio del que más había oído hablar, donde iba toda la gente de color – Harlem.’

(Miller, Swingin’ at the Savoy p.5)

Billie Holiday describe su llegada en su autobiografía Lady Sings the Blues:

El abuelo me dejó en el tren con un billete a Long Branch, donde Mamá me estaría esperando. Pero en cuanto subí al tren decidí que Long Branch me importaba un comino y que de alguna manera llegaría a Harlem. Me arranqué la etiqueta y resolví apearme del tren en Nueva York y luego coger el metro a Harlem; lo pasaría bomba y luego me pondría en contacto con mi madre. 

Sólo tenía 13 años pero estaba muy espabilada para la edad. Viajaba ligera de equipaje – salvo la cesta con pollo [de la abuela] – pero viajaba.  

(Holiday, Lady Sings the Blues).

Billie Holiday experimentó la cara oscura de Harlem antes de convertirse en una estrella, pasando algún tiempo en un refugio para niños y en prisión.

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Ralph Ellison (escritor). Describe las impresiones del protagonista de su novela Invisible Man cuando llega por primera vez a Harlem, proviniente del Sur:

“Nunca había visto tanta gente negra sobre un fondo de edificios de ladrillo, luces de neón, cristaleras y tráfico estruendoso – ni siquiera en los viajes que había hecho con el club de debates a Nueva Orleans, Dallas o Birmingham. Estaban en todas partes. Tantos y moviéndose con tanta tensión y ruido que no sabía a ciencia cierta si estaban a punto de celebrar una fiesta o de meterse en una pelea. Incluso vi chicas negras sirviendo los mostradores del Five and Ten al pasar.  Entonces en el cruce me quedé de piedra al ver un policía negro dirigiendo el tráfico  -–y había conductores blancos entre el tráfico que le hacían caso como si fuera lo más natural del mundo. Sí, claro que había oído hablar de esto, pero esto era real. Me dio coraje. Esto realmente era Harlem…el veterano tenía razón: para mí esto no era una ciudad de realidades sino de sueños, quizá porque siempre me había imaginado mi vida dentro de los confines del Sur.

(Ellison, Invisible Man, p159).

cropped-harlem-street.jpgCalle de Harlem

Hubo muchos más que siguieron este viaje a Harlem:  Ella Fitzgerald, Ethel Waters, Lena Horne, Josephine Baker (aunque a Baker no le impresionó tanto y pronto se fue a París) y un largo etcétera.

Harlem, Meca del Nuevo Negro

Harlem estaba en pleno apogeo –pero no todo era swing. El movimiento del nuevo negro (New Negro Movement) lo lideraron figuras como W.E.B DuBois, líder de la NAACP o el filósofo Alain Locke. Creían que una nueva literatura y un nuevo arte negro eran fundamentales para que los afroamericanos consiguieran igualdad de estatus y derechos.

Harlem Mecca of the New Negro – Survey Graphic (March 1925), Ed. Alain Locke

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Portada de  ‘Harlem Mecca of the New Negro’, Survey Graphic, marzo 1925.

Alain Locke en su ensayo “Harlem” de 1925:

‘Sin pretender su significado político, Harlem tenía que jugar el mismo papel para el Nuevo Negro que Dublín había jugado para la nueva Irlanda o Praga para la nueva Checoslovaquia.’

(Locke en Levering Lewis, When Harlem was in Vogue).

¿Era Harlem un suburbio desfavorecido?  Harlem, que ya se había convertido en un barrio mayoritariamente negro en los años 20, ofrecía oportunidades y posibilidades para los americanos negros que no existían en otras zonas de los EEUU, sin embargo, la pobreza era un problema extendido, como se desprende de los testimonios de aquella época.

David Levering Lewis:

“Las estadísticas de Harlem eran terribles…Lo que ocultaban las estadísticas era el ambiente al norte de Central Park. A pesar de sus contradicciones….la única certeza que compartían casi todos los que vivían allí era que Harlem no era ningún suburbio deprimido. Gueto, quizás. Suburbio, nunca.[…] Quizá el trabajo y el dinero escaseaban, y los blancos poseían más del 80 por ciento de la riqueza de la comunidad, pero la gente corriente de Harlem –no sólo los abanderados de los derechos civiles o los talentos exultantes de provincias, rezumaban una confianza orgullosa que una vez perdida no se volvería a repetir.”

(Levering Lewis, When Harlem was in Vogue p109).

 

El mayor legado de Harlem seguramente sigue siendo la música (y el baile):

Ella Fitzgerald canta Drop me Off in Harlem, de Duke Ellington

Y ¿Quién no querría ir a Harlem si pudiera?

Banda sonora

Take the ‘A’ Train (Duke Ellington and Billy Strayhorn, 1939)

Drop me Off in Harlem (Duke Ellington, 1933)

Bibliografía

Ellington, Duke, Music is my Mistress. New York: Da Capo Press, 1973.

Ellison, Ralph Invisible Man. New York: Penguin, 2014.

Holiday, Billie, Lady Sings the Blues (traducción Iris Menéndez). Barcelona: Tuesquets Editores, 1990.

Langston, Hughes, Selected Poems of Langston Hughes. New York: Vintage Books, Random House Inc., 1959.

Levering Lewis, David, When Harlem Was in Vogue. New York: Penguin, 1979.

Malone, Jaqui, ‘Jazz Music in Motion’, The Jazz Cadence of American Culture, Chapter 18. Ed. Robert G. O’Meally. New York: Columbia University Press, 1998.

Miller, Norma, Swingin’ at the Savoy. Philadelphia: Temple University Press, 1996.

Miller, Norma, BBC interview, Feb2014 https://youtu.be/kflv49JTDZE

 

Swing global, buenos locales y el hogar del swing en Galicia

(Los relojes se atrasan, viene el invierno, así que vamos a pensar en el verano para este post…)

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Vista panorámica de Bueu y la ría de Pontevedra

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Mientras me tomaba una caña sentada a la sombrita de los árboles en una terraza en el sur de Galicia este verano, asistiendo a una reunión de la asociación de swing local, me puse a reflexionar sobre la globalización, las pasiones humanas universales por la música y el baile, y los misteriosos giros y vueltas de la historia que han llevado a que esta reunión se celebre en primer lugar…lo habitual, vamos. El sitio es el bar Aturuxo en Bueu, un pequeño pueblo de la costa de las Rías Baixas gallegas. Hace una tarde buenísima de principios de verano y estamos sentados alrededor de una mesa a la sombra del jardín, rodeados de campo. El Aturuxo es en realidad un gran local de conciertos y el alma mater del Lindy Hop en Galicia. Aquí es donde Jorge y Elena comenzaron a dar sus primeras clases de Lindy Hop cuando volvieron de vivir en Oporto (Portugal), donde les había picado el bicho del lindy hop con saña. Empezaron con un pequeño grupo de práctica semanal en 2012 que ahora, en tan sólo tres años, ha crecido hasta convertirse en una concurrida escuela de bailes swing (Swing On Vigo) y ha dado lugar a la creación de una asociación independiente de swing en Galicia (Ghastas Pista Swing).  Estábamos allí para organizar el plan de trabajo para el festival de swing anual de la asociación y para asistir a un concierto de Alo Django, un grupo de swing de Santiago de Compostela.

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Fiesta presentación del Enxebre Swing Festival

Creo que es razonable imaginar que no había Lindy Hop u otros tipos de bailes swing en Bueu en los años 30 o 40.  Para empezar, la Guerra Civil Española (1936-1939) y el duro período de la posguerra bajo la dictadura de Franco hubieran deslucido el espíritu swing. Bueu debía de ser un pueblo pesquero relativamente remoto. Me interesaría saber si la música swing era popular en aquella época en las ciudades de Vigo o Coruña, pero en cualquier caso es poco probable que un grupo de lindy hoppers se hubiera reunido en su bar local para bailar al son de un grupo de swing en directo, como era el caso hoy. Traté de encontrar más información – no hay mucho material sobre la historia del swing en España, pero este artículo de Jorge García es la mejor fuente que encontré  Sugiere que ya en aquella época, Barcelona era la principal ruta de entrada del jazz en España, y que mientras que el Fox Trot y el Charleston tuvieron éxito, es poco probable que el Lindy Hop fuera ampliamente conocido o bailado. Los Whitey’s Lindy Hoppers hicieron un par de giras por Europa a finales de los 30, visitando Reino Unido, Francia, Suiza e incluso una parada en Dublin, pero no llegaron a España (que hubiera estado inmersa en la guerra civil).  También dudo de que el propio Frankie Manning (la inspiración del Lindy Hop) tuviera noción de lo lejos que iba a llegar su legado cuando lo “redescubrieron” a finales de los 80 y el renacer del Lindy Hop empezó en los EEUU y Suecia. Ay, las maravillas de un mundo globalmente conectado.

Esta pasión global por el swing habla del gozo que transmite su música y su baile, que realmente “engancha” a lindy hoppers de orígenes muy diversos. Alo Django nos deleitó con algunos temas llenos de swing — versiones de All of Me, Undecided, Sweet Georgia Brown y otros, de ritmo loco, que nos tuvieron zapateando y saltando por la hierba hasta bien entrada la noche. Alo Django son Xabier Mera (voz y guitarra), David Tato (guitarra), Quim Farinha (violin), Alfonso Calvo (contrabajo), a menudo en colaboración con Gail Brevitt (claqué y voz), un grupo que apoyado la escena swing local muchísimo. Hace poco organizaron la II Foliada Swing en Santiago por ejemplo, incluyendo proyección de cine, talleres de danza y un Shim Sham conjunto de swing y claqué sobre el escenario de la Capitol.

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Alo Django en la II Foliada Swing en la Capitol (foto David Llecha)

Aquí están tocando Sweet Sue

La ruta que lleva al resurgir del (baile) swing en Galicia ha sido algo enrevesada y también sigue los flujos, idas y venidas de la emigración y el retorno: ha pasado por Portugal y la animada comunidad de swing que ayudó a crear Abeth Farag (EEUU) en los últimos 10 años; ha pasado por Jorge Patiño (de Bueu) y Elena Branco (de Madrid) quienes después de vivir en Porto se han puesto a trabajar a tiempo completo para fomentar y crear la escena local de swing en Galicia; ha pasado por Irlanda y una “migrante de ida y vuelta¨ de origen irlandés y español (yo) que empezó a bailar en Dublin y ha estado haciendo todo lo posible para seguir bailando y compartiendo su amor por los bailes swing en Santiago de Compostela; ha pasado por Carlos Tomico cuyos viajes le han llevado a Escocia, Madrid (donde pilló el virus del swing), de vuelta a Galicia donde ha participado activamente en la asociación Ghastas Pista Swing y enseñando en Santiago, y que ahora le lleva al extranjero otra vez, a Portugal; pasa por Leti González, originalmente de Madrid, que ha navegado los siete mares antes de fondear en Vigo y sumarse al equipo de Swing On — y también pasa por algunos lindy hoppers del Morrazo muy entusiastas que descubrieron el swing en esta misma localidad, como Daniel Pérez y Laura Rosales, actual Tesorero y Presidenta de la Asociación Ghastas Pista Swing. Las personas que están detrás de la escena local de swing representan la globalización en su mejor faceta, es decir ¡juntando a gente a la que le apasiona bailar!

Y al mismo tiempo, la escena swing de Galicia es muy local, alimentada por la Estrella Galicia y las tapas, los bailes en la playa o en las callejuelas de la zona vieja, las reuniones para tomar cocido gallego o haciendo un Shim Sham en el muelle o delante de la catedral de Santiago.

Esta fue la celebración del Frankie 100 en las Rías Baixas gallegas con los estudiantes de Swing On School

Este fue el Shim Sham para Frankie en Santiago de Compostela en mayo 

Aunque la pasión por la música swing y el Lindy Hop es ahora global y recorre todo tipo de culturas –desde los EEUU a Reino Unido, Suecia, España, Corea, Sudamérica, Israel, Sudáfrica…también adopta formas muy específicas en cada localidad. Yo he vivido y conocido principalmente tres escenas — Dublin, Barcelona y Galicia. En Galicia la escena swing está creciendo de la mano de buenos bares, música en directo y la modalidad especial de “vermú swing”, que combina un vermú con tapa y baile, normalmente al aire libre. En Barcelona, gracias al buen tiempo, se baila al aire libre todos los fines de semana en plazas y parques (pero aquí sin tapa). La escena ha crecido principalmente gracias a escuelas de swing y profesores muy activos (ahora hay casi 20 escuelas en la región de Barcelona, algunas con cientos de estudiantes) que han ayudado a crear una de las comunidades swing más grandes y competitivas de Europa. En Irlanda la escena ha crecido principalmente como una actividad nocturna en los pubs porque ¿qué otro tipo de local se puede encontrar en Irlanda? pero en general, se trata de una forma de ir al pub sin tomar cerveza (lo cual no suele gustar a los pubs). La escena acaba por ser las casas de todos tus amigos donde te reúnes para bailar y hacer fiestas (Anita Walshe, pensando en tu casa en particular). A veces hay “swing picnics”, que son una versión familiar irlandesa del “vermú swing” donde la gente trae bizcochos y dulces caseros, ah y suele haber algún tipo de tejado, por si acaso.

fiesta killer swing
Fiesta Killer Swing, O Ateneo 30 (foto de Katerin Alvarez)

Estas son las comunidades que yo conozco bien, pero imagino que la comunidad swing en Suecia o Korea tendrá su propia forma particular de swinguear. Lo que quizá sea especial de la comunidad global de Lindy Hop es que estamos muy conectados, asistiendo a menudo a eventos en el extranjero y encontrando otros adictos al Lindy Hop donde menos lo esperábamos. Como dijo Norma Miller en sus memorias “Aunque Harlem lo creó, el Lindy Hop pertenece al mundo”.

La comunidad swing no podría prosperar sin buenos locales que la apoyen facilitando a) un espacio para bailar y b) promocionando a los músicos y eventos de swing locales. En el sur de Galicia el Aturuxo, Carycar club o Taberna O Rincón, y en Santiago O Ateneo 30, Gallaecia in Armis y Dado Dada club han sido aliados esenciales y sitios fantásticos para bailar.

Que continúe el espíritu swing 😉

Nota: este post no es ni mucho menos una guía completa del swing en Galicia — escribo sobre la gente y sitios que conozco personalmente, así que si crees que me he dejado algo importante…puedes avisarme y añadirlo a los comentarios.

De hecho, me gustaría saber tu opinión ¿qué crees que atrae a la gente al swing y al Lindy Hop hoy en día? ¿Qué es particular de tu escena?

Saber más…

Ghastas Pista Swing https://ghastaspistaswing.wordpress.com/

Swing On School  http://www.swingonvigo.com/

Compostela Swing https://www.facebook.com/groups/compostelaswing/

Alo Django https://www.facebook.com/alodjango

Aturuxo Bar http://www.aturuxo.net/

O Ateneo 30 http://www.oateneo30.com/

Vale, y muchos muchos más grandes bandas y bares

Estrella Galicia?? (Realmente creo que deberíamos buscar un patrocinio algún día…)

García, Jorge ‘El Trazo del Jazz en España’ http://www.bne.es/es/Micrositios/Exposiciones/Jazz/resources/img/estudio1.pdf