Por un baile más inclusivo: swing y antirracismo

Hoy quiero hablar de racismo y baile y las iniciativas que hay en estos momentos por crear un baile más inclusivo.

Muchas han surgido en este último año tan difícil para las comunidades de baile swing en todo el mundo, desde que la pandemia lo cambió todo y frenó en seco las actividades de baile y los festivales, impactando en las vidas y la economía de bailarines, profesores, músicos y locales. Sin embargo, también han surgido nuevas oportunidades para seguir aprendiendo y compartiendo la cultura de estos bailes afroamericanos que nos apasionan: las comunidades se han enfrentado al reto de mantener el contacto en tiempos de aislamiento y han proliferado las actividades y recursos online. No es un sustituto de las personas y el contacto físico, de las sonrisas del baile, pero nos acompañamos en la espera por que abran las pistas.

El movimiento Black Lives Matter le ha dado un impulso a la lucha contra el racismo en EEUU y todo mundo y ha puesto el foco en el racismo también en las comunidades de baile swing. La persistencia de la violencia contra las personas negras (también aquí en Europa y España) hace que no podamos ignorar la historia de racismo en el que se han creado y desarrollado los bailes que disfrutamos. Este año ha sido un tiempo que ha permitido mayor reflexión y debate en torno a temas relacionados con la raza, la apropiación cultural y la inclusividad en nuestras prácticas de baile. Temas que por otra parte no son nuevos para cualquiera que se interese por el swing, pero que ahora se abordan con más urgencia. Como bailarines, organizadores o profesores de escenas mayoritariamente blancas, nos planteamos cómo podemos participar en esta cultura de origen afroamericano de una forma más respetuosa y que no perpetúe estructuras y dinámicas de poder racistas.

¿Cómo sería una escena de Lindy hop realmente inclusiva y antirracista?

En respuesta a estas cuestiones han surgido varias iniciativas interesantes a nivel global además de multitud de recursos. Aquí quiero destacar algunas para las personas interesadas que quieran profundizar en estos temas.

Collective Voices for Change (CVFC) es una iniciativa internacional comprometida en construir un nuevo y justo entramado social en la comunidad del baile Jazz. Su visión es ayudar a transformar la actual escena de baile en una escena y ambiente respetuoso, que todo el mundo pueda disfrutar. Organiza charlas, talleres y otros eventos online y cuenta con grupos o “chapters” en una variedad de países, incluyendo España, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, EEUU etc.

Collective Voices for Change España: somos un grupo de personas de España y otros sitios que participan y apoyan la misión de Collective Voices for Change. Se organizan foros de discusión en español en zoom y se comparten contenidos a través del grupo de Facebook.

Black Lindy Hoppers Fund: un nuevo programa independiente creado por la Fundación Frankie Manning para apoyar a bailarines, organizadores, investigadores y músicos afroamericanos, tanto nuevos talentos como artistas establecidos, en su formación y desarrollo profesional.

Move Together: el encuentro, que tuvo lugar el 11 de julio 2020, reunió a la comunidad de baile Lindy hop, swing y blues mundial en un foro online con artistas y académicos negros para hablar de temas urgentes como el anti-racismo y la inclusión en nuestras comunidades además de recaudar fondos benéficos para diferentes proyectos.

Integrated Rhythm: en este podcast,  copresentado por el bailarín e historiador Bobby White y la profesora y bailarina Chisomo Selemani, hablan de cuestiones relacionadas con los bailes sociales de la diáspora africana con sus invitados. Su objetivo es mantener conversaciones amenas sobre temas incómodos.

Nunca estamos quietos, la escena tampoco, y quizás volvamos cambiados.

Existen muchos más recursos de interés, por favor compartid lo que más os haya inspirado 🙂

El beat imparable de Norma Miller

En la década de 1930 y con apenas quince años, Norma Miller viajó de Harlem a Europa para mostrar el baile que desafiaba la imaginación. Esta es la historia de su debut como embajadora del swing.

Zazoo magazine

Con motivo del 101 aniversario del nacimiento de Norma Miller (2 diciembre 1919-5 mayo 2019) he querido compartir este artículo que se publicó en Zazoo, la revista de cultura swing europea.

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La revista está llena de historias interesantes de swing, para más información zazoo.magazine@gmail.com

Recordando a Norma Miller

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El 24 de mayo, la comunidad swing, familiares y amigos de todo el mundo se reunieron en la Iglesia Presbiteriana de St James en Harlem para celebrar la vida de Norma Miller (2 diciembre 1919 – 5 mayo 2019).

Nos conmovió la cantidad de gente a la que Norma influyó a lo largo de su vida gracias a su espíritu, determinación y humor. Los que la conocimos sabemos lo afortunados que fuimos. Era única e irrepetible.

En palabras de Adam Brozowski: «Debemos estudiar y continuar el legado de Norma, y no sólo los pasos de baile o copiando clips… las ideas, el significado, la herencia que son tan relevantes ahora mismo en nuestras vidas. Un mensaje de unidad a través de la música, la danza y el amor».

Fue una ceremonia preciosa y, por supuesto, hubo baile y música swing para la Reina.

Ahora Norma descansa en buena compañía en el Jazz Corner del cementerio de Woodlawn. Que descanse en paz y ritmo.

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Texto publicado por Zazoo magazine (2019)

Un día especial en Harlem

Fue un honor asistir a esta ceremonia organizada con tanto amor en su lugar de nacimiento, Harlem, NYC (gracias a Mickey Davidson, la Fundación Frankie Manning y todos los demás implicados).

Algunos de los que compartieron sus recuerdos de Norma fueron John Biffar, Adam Brozowski, Bill Cobb, Darlene Gist, Lennart Westerland, Elliott Donnelley, Jackie Harris y Shirley Duncan. Frank Owens, Tina Fabrique y Melba Joyce aportaron la música y el swing.

Esa tarde la Harlem Swing Dance Society ofreció una velada especial Sugar Hill Swings! en honor de la Reina del Swing de Harlem. El evento incluía charlas sobre la historia del swing con invitados entre los que figuraban algunos antiguos bailarines de la compañía de baile de Norma Miller: Darlene Gist, Crystal Johnson, Maxine Simmons, Barbara Billups y Sonny Allen. Además, Chris Lee presentó una proyección de vídeos inéditos o desconocidos de Norma Miller. También hubo actuaciones, música swing de la mano del Sugar Hill Quartet y mucho bailoteo por parte de bailarines locales y visitantes de todo el mundo que se habían reunido para la ocasión.

Este fue un día realmente especial en Harlem  rindiendo tributo a la Reina del Swing.

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Algunas reflexiones sobre la Reina del Swing

Ahora que nos ha dejado Norma, todo ha cambiado. Era la última de los Whitey Lindy Hoppers que nos podía contar cómo fue realmente crecer en Harlem en los años veinte y bailar en el Savoy en su apogeo. Nos podía contar cómo, y en qué duras circunstancias, se creó este baile que tanto amamos; conocía el valor de su legado cultural y sabía que esta historia merecía ser contada (siempre adelantada a su tiempo). Hemos perdido tanto. Y, sin embargo, somos tan afortunados por haberla tenido aquí durante 99 años, por todo lo que ha compartido con nosotros a lo largo de su carrera en swing, humor, conocimiento y perseverancia. Ahora tenemos que pensar en cómo continuamos su legado, cómo «seguir swingueando», haciendo honor a su lema.

En los últimos años vi a Norma Miller en persona en dos ocasiones, sin embargo, he pasado muchísimas horas con ella: leyendo sus palabras, traduciéndolas, revisando y releyendo, en inglés y en español. Han sido largas horas en su compañía y pensaba conocerla bien (¡saberme la cronología de su vida mejor que la mía!), pero desde que nos ha dejado me he dado cuenta de que hay muchísimo más que aprender de ella. Estoy descubriendo ahora lo realmente excepcional que fue Norma Miller –ya sea en el ámbito del baile, la coreografía, la escritura, la música, la comedia o cualquier otra de sus múltiples facetas—, fue una pionera y su creatividad no supo de límites, a pesar de las adversidades a las que se tuvo que enfrentar como mujer negra en el mundo del espectáculo. Aún sigo investigando y sigo aprendiendo.

En lo personal, le estoy agradecida a Norma Miller por muchos momentos de felicidad, en particular en los últimos meses con la publicación de sus memorias en español. Me alegro de que publicáramos a tiempo de que ella se enterara y tuviera una copia del libro en sus manos. Después del trabajo solitario de traducción, hacer las presentaciones del libro ha sido una experiencia increíble, una oportunidad de acercar su historia a nuevos públicos. Ojalá hubiera tenido la oportunidad de hablarle de estos eventos y de todas las personas que se interesaron por sus memorias en lugares tan distantes como Santiago, Vigo, Madrid, Barcelona, Granada e  incluso Finisterre (el fin del mundo). Sé que le hubiera encantado visitar España. Desbordaba tanta energía que cuando la vi en diciembre pensé que celebraría su 100 cumpleaños con ella.

Hace un año aproximadamente estaba preparando un artículo biográfico, y apunté esta nota: «750 palabras. Sólo 750 palabras para contar la vida de Norma Miller…que sigue, sigue y sigue siendo ella misma a la edad de 98 años –en el fondo, el mayor logro al que podemos aspirar–». (A propósito, 750 palabras no fueron suficientes y 1000 llegaron justitas). Tengo la sensación de que Norma era tan ella misma a los 99 como lo había sido siempre, conservaba el mismo carácter, el mismo swing, el mismo entusiasmo…se mantuvo fiel a sí misma y a lo que quería en la vida hasta el final. No se me ocurre nada más inspirador.

 «Todo en esta vida tiene un ritmo. Cuando andas por la calle tus pies suenan al ritmo…¡Dame el ritmo!» (Gimme the Beat, por Norma Miller).

Norma, gracias por casi un siglo de swing. Te echamos de menos.

#queenofswingforever #lareinadelswing #keepswinging

¡Celebra el centenario de la Reina del Swing!

El 2 de diciembre se cumplirá el centenario del nacimiento de Norma Miller. La Fundación Frankie Manning recoge en esta página Homenaje a Norma  las diferentes formas en las que podemos participar en esta celebración y honrar su memoria.

#Norma100

La reina del swing

Me siento muy feliz de poder anunciar la publicación de las memorias de Norma Miller, La reina del swing, con Ediciones Carena (por primera vez en español).

La reina del swingIMAGENportada

Norma Miller, la «reina del swing», empezó a bailar lindy hop a los quince años y, actualmente, a sus 99 años, es todo un mito en el mundo del baile. Su biografía ofrece un recorrido apasionante por su vida y su carrera como bailarina, coreógrafa y humorista.

Sus memorias evocan el Nueva York de los años treinta y el ambiente en el que nació la música swing y su baile, el lindy hop, en la emblemática sala de baile Savoy de la mano de las grandes bandas de Chick Webb, Duke Ellington y Count Basie.

Es un relato emocionante, con su característico humor y a un ritmo trepidante.

Los que me conocen saben que llevo más de tres años con este proyecto (llámese ilusión u obsesión).  Tengo que agradecer a muchas personas que me han apoyado y ayudado de diferentes formas durante este tiempo, pero primero quiero agradecer a Big South Swing que creyeran en esta propuesta, porque sin ellos no hubiera sido posible realizarlo.

El viernes 21 de diciembre presentamos La reina del swing en la sede de Big South en Madrid. Fue un honor y un placer poder hablar de Norma Miller con un público que comparte esta pasión por el baile. Al fin y al cabo, ¿a qué loco no le gusta hablar de su tema? Creo que fue el sitio ideal para que La reina del swing diera sus primeros pasos.

Es algo realmente insólito que estemos publicando sus memorias poco días después de que Norma Miller celebrara su 99 cumpleaños. Gracias Norma por compartir tu historia, por ser una inspiración y por seguir swingueando.

Ahora que me ha llegado el primer envío, puedo confirmar que es muy emocionante tener el libro entre manos por primera vez. No sé por qué caminos me llevará La reina del swing, pero siento que el 2019 tendrá mucho ritmo.

Espero que lo disfrutéis Lindy hoppers.

Calendario de Presentaciones de “La reina del swing”

21/12/2018 – Big South Swing, Madrid.

12/02/2019 – Sala Riquela, Santiago de Compostela.

08/02/2019 – La Casa del Libro, Vigo.

14/02/2019 – La Casa del Libro, Calle Fuencarral, Madrid.

20/02/2019 – Librería Númax, Santiago de Compostela.

22/02/2019 – Sala Mardi Gras, La Coruña.

17/03/2019- Pazo de San Marcos, Lugo.

22/03/2019 – Librería 1616 Books, Salobreña.

23/03/2019 – Librería Picasso, Granada.

30/03/2019 – La Central del Raval, Barcelona.

29/06/2019- Fisterra Blues Experience, Fisterra.

Algunas imágenes de las presentaciones

 

 

Banda sonora

Podéis ponerle música al libro escuchando esta banda sonora en Spotify 

Comprar

La reina del swing se puede comprar online en la web de Ediciones Carena , en las escuelas Big South Swing (Madrid), Swing Jazz Lugo y Swingmaniacs (Barcelona), además de las mejores librerías: La Casa del Libro en Madrid, La Central del Raval en Barcelona, 1616 Books en Salobreña,  Numax en Santiago de Compostela, La  Casa del Libro en Vigo y la Librería Picasso en Granada, entre otros.

La reina del swing: las memorias de Norma Miller (Norma Miller y Evette Jensen, Traducción de Karen Campos McCormack. Ediciones Carena, 2018).

 

BSO de Nueva York

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Un mes en Nueva York parecen años en otros sitios. Cuando no estaba en la biblioteca me dedicaba a escuchar toda la música en directo que pudiera, además de bailar: swing, jazz y blues. Escuché algunos artistas increíbles, vi bastante claqué y disfruté de los bailes, pero sin duda mi local favorito fue el American Legion Post 398 (gracias por la recomendación Greg Izor). Este local de la Legión Americana (asociación de veteranos) se encuentra en 248 W 132nd St en pleno Harlem y se convirtió en el hogar del jazz gracias al organista Seleno Clarke, que empezó la tradición de las jams del domingo. Seleno se murió en diciembre, pero el espíritu del jazz continúa, y todos los jueves y domingos hay una jam dirigida por el saxofonista David Lee Jones y los otros músicos residentes, a los que se van sumando lo mejor del talento local y músicos de todas partes del planeta. El  ambiente es muy hogareño, con un público que combina los veteranos asiduos y turistas amantes de la música. Russell, Barbara y Karen detrás de la barra, me hicieron sentir como en casa viendo la gala de los Óscar con ellos en los descansos de la banda. La música es buenísima y en una noche cualquiera se pueden ver algunos artistas muy conocidos de Harlem como Anette St John, cantante que también actúa en el Cotton Club y Smoke, entre otros. No se paga entrada (solo la voluntad) y se da el rarísimo fenómeno de poder tomar una cerveza y buena comida a un precio razonable en Nueva York. No se me ocurre mejor sitio para pasar una tarde de domingo y dejarse llevar por el jazz.

 

 

 

El Cotton Club es un nombre mítico para cualquier aficionado al jazz y al swing que ha inspirado un sin número de canciones y películas. A pesar de que era un local que solo admitía un público blanco y perpetuaba una sociedad segregada, actuar allí suponía coronar la cima para cualquier artista afroamericano de los años veinte y treinta (entre otros Duke Ellington o Cab Calloway). El local se situaba inicialmente en la calle 142 con Lenox Avenue, luego se trasladó a la calle 48 en el distrito teatral y su última encarnación se encuentra en la calle 125. Para los que vayan buscando el legendario Cotton Club de los años veinte hay que advertir que el local actual carece de ese glamur, aunque mantiene vivo el formato de espectáculo musical y de baile que le dio renombre. Me pareció una cita ineludible así que acudí un frío lunes de marzo; el público era escaso y mayoritariamente turista, pero la calidad de los músicos y los bailarines bien valen los 25 dólares de la entrada. Tocaba una excelente big band con muchas tablas con la cantante Anette St John. Me encantaron los números de baile de las coristas, con su centelleante baile de jazz, y los números de claqué. Se podían bailar algunos números de la orquesta, pero no lo recomendaría como un evento para Lindy hoppers, a menos que se vaya con pareja o en grupo. La noche que fui había muy pocos bailarines sociales, aunque tuve la suerte de bailar varias con Ice — un señor encantador y asiduo a todos los eventos de baile swing a los que asistí en Nueva York (me dijo que solo descansaba los miércoles)–. Allí conocí también a Shana Weaver: corista, bailarina de Lindy hop y Embajadora de la Fundación Frankie Manning, continúa la tradición de las coristas del Cotton Club donde empezaron grandes estrellas como Josephine Baker o Lena Horne.

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Bailarinas del Cotton Club

De entre los artistas del Cotton Club destaca el prodigio de la guitarra King Solomon Hicks, al que tuve la oportunidad de ver otra vez tocando en Terra Blues, un local muy recomendable en Bleecker St. Con sólo 22 años consigue un sonido blues emocionante y su virtuosismo técnico y encanto atrapan al público sin dificultad. El guitarrista de Harlem empezó tocando en jams en los locales del barrio, curtiéndose con músicos de gran calidad. De adolescente participó en la competición del Amateur Night en el Teatro Apollo y lo ficharon enseguida en el Cotton Club. Ahora, cuando no está tocando en Nueva York se le puede ver de gira por EEUU y Europa (el año pasado estuvo en España tocando en locales como el Jamboree en Barcelona o el Café Central en Madrid además de varios festivales).

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King Solomon Hicks playing Terra Blues

 

Si te gusta el jazz con vistas espectaculares el lugar es Jazz at Lincoln Center, una institución única liderada por Wynton Marsalis, cuya misión es promover el disfrute del jazz y la educación siguiendo “el espíritu del swing”. Una organización que tiene una “Universidad de Swing” ya me tiene ganada. Situado en Columbus Circle (muy cerca de la Trump Tower, cosas de Nueva York) el local, abierto al público, dispone de un gran ventanal con vistas de la ciudad y Central Park. Ofrece un programa variadísimo de actuaciones de la más alta calidad, desde su orquesta propia dirigida en persona por Marsalis a las actuaciones nocturnas en Dizzy’s Coca Cola Club. Los que no puedan asistir a las actuaciones en directo (por razones de bolsillo o por ubicación) también pueden disfrutar de ellos en live streaming. Además, ofrece un excelente programa educativo. Tuve la inmensa suerte de poder asistir a un concierto didáctico sobre el swing en femenino: la orquesta de Kit McClure, compuesta por diez mujeres, tocaron versiones del repertorio de las International Sweethearts of Rhythm, una “girl band” de los años treinta y cuarenta. Fue un doble descubrimiento de las pioneras del swing y su fascinante historia, y de la orquesta de Kit McClure, que ofreció una interpretación realmente swingueante de grandes temas como “Jump Children”, “Vi Vigor” o “How About that Jive?”. Más cosas de Nueva York: en una ciudad donde un café con leche te cuesta cinco dólares (más propina), pude disfrutar de la mejor música swing gratis.

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Kit McClure’s orchestra at Jazz at Lincoln Center

No todos los planes de jazz son nocturnos, y un domingo musical puede empezar con un delicioso desayuno a ritmo de jazz (en este caso un trío con vocalista) en Smoke. Este conocido “jazz and supper club” del Upper West ofrece buena música en un ambiente íntimo y confortable. El menú de desayuno (o “brunch” ) no es barato, pero una aficionada tiene que coger fuerzas en una ciudad como ésta.

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Performance at Smoke

Swing 46 es un clásico de la escena swing de Nueva York (en la calle 46). Con música en directo siete días a la semana, Swing 46 era uno de los locales de referencia donde acudían leyendas del baile como Dawn Hampton (la mesita en la que se solía sentar tiene varias fotos dedicadas a su memoria). Los martes toca la George Gee Swing Orchestra, con más de tres décadas de historia tocando para bailarines y un sonido que no defraudó. Tratándose de una big band de esta calidad, y con un precio descontado para bailarines de solo 10 dólares, me sorprendió el pequeño número de bailarines que había: apenas un par de parejas y algunos turistas inexpertos (el mal tiempo pudo ser un factor: aprendí lo que significa una tormenta de nieve en Nueva York durante mi estancia). Menos mal que estaba el incansable Ice siempre sonriente y dispuesto a quemar la pista, con el que bailé varios temas muy divertidos aunque me costara seguirle el ritmo a este veterano del swing.

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Dancing at Swing 46

Un apunte para bailarines: la noche de baile social que encontré más animada fue el Frim Fram, que tiene lugar todos los jueves en una academia de baile (Club 412 en la Octava Avenida). No hay música en directo pero es un punto de encuentro para bailarines de todo Nueva York (y más allá) de todas las edades y niveles. El ambiente me pareció muy relajado y bailé sin parar: en resumen una noche para sudar la camiseta y conocer los lindy hoppers del lugar.

Queda muy poco en pie del Harlem de la era del swing, por eso el Teatro Apollo en la calle 125 se merece una mención especial. Desaparecidos el Savoy y otros locales de entretenimiento, el Teatro Apollo es el único teatro que sigue funcionando, y con gran éxito, desde 1934. En ese año empezó a celebrarse el concurso Amateur Night en el Apollo, precursora de los Got Talent y Factor X de nuestros días, y gracias a la cual fue descubierta Ella Fitzgerald, Lauryn Hill, o la bailarina Norma Miller, que también empezó su carrera ganando una competición de baile sobre este escenario con solo 14 años. La lista de estrellas que ha actuado en el Apollo es demasiado larga para detallarla, desde James Brown a Michael Jackson, como se refleja en el paseo de estrellas de la acera que confirma el lugar destacado de este teatro en la cultura americana.  Han cambiado muchas cosas, pero el Amateur Night sigue celebrándose cada miércoles (con un premio de 10,000 dólares al ganador de la temporada). Se anuncia como: “El máximo de diversión que puedes conseguir en Nueva York por menos de treinta dólares”, y doy fe de que cumple con su promesa en un espectáculo completo de humor y talento. A diferencia de otros concursos del estilo, el público no solo elige el número ganador con sus aplausos, sino que también tiene el poder de echar a los concursantes con sus abucheos: en ese momento suena una sirena y sale el famoso “verdugo” para echarlos del escenario con su escoba y un baile. En este espectáculo interactivo el público es tan protagonista como los concursantes, de los que hubo de todo tipo: cantantes, bailarines, raperos, poetas…y el público de Harlem no es fácil de contentar: si no le gusta lo hace saber inmediatamente y a voz en cuello. La noche que fui abuchearon a los tres primeros concursantes nada más abrir la boca, por lo que tengo que admirar el valor de los concursantes que salían a continuación. Sin duda lo más divertido de Harlem.

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Apollo Theatre

Mi última semana en Nueva York disfruté de una cena y concierto en Silvana’s Café, en la calle 116 en Harlem, gracias a mi amiga Loli Barbazán que ahora vive allí. Un local con menos historia pero con un ambiente muy multicultural y acogedor, de público mayoritariamente joven, combina el café con las actividades culturales, la buena comida y la música. Me sorprendieron muy gratamente los diferentes grupos que tocaron desde el jazz al hip hop y sobre todo me enamoraron los bailarines de claqué que salieron a hacer jam con los músicos. Un lugar para repetir.

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Jam at Silvana’s

No podía irme sin visitar el Paris Blues, el conocido bar de Harlem que estaba a la vuelta de la esquina de mi casa y además venía recomendado por la escritora Elvira Lindo, conocedora de la ciudad. Quise agotar las últimas horas empapándome de toda la música y todo el encanto del barrio que pudiese. El local lo lleva Samuel Hargress, Jr. con mucho orgullo desde 1968 y se mantiene fiel a su espíritu: allí se puede encontrar jazz y blues en directo todas las noches hasta las tres de la mañana por el precio de una birra. La banda de la casa toca en una jam a la que se van sumando diferentes músicos veteranos y jóvenes (un padre con su hijo adolescente por ejemplo). Es un local pequeño que invita a la cercanía y la conversación. Quedan pocos sitios así y merece la pena disfrutarlos, aunque sea para tomar la penúltima.

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Paris Blues, Adam Clayton Powell Blvd. Live music every night.

He leído hoy que: “Después de todo Nueva York es una ficción, un género literario que se adapta a cualquier estado de ánimo del viajero” (Manuel Vicent, El País, 19-08-2018), aunque en este caso la he vivido como una canción o un álbum que me ha acompañado en todos mis recorridos (y en Nueva York se hace mucho recorrido, en metro, a pie…). No me he cansado de los temas en ningún momento y espero volver pronto, aunque sepa que una ciudad como ésta no puede repetirse, con su ritmo y su improvisación constante sonará siempre diferente.

Quiero agradecer a la Fundación Frankie Manning el haberme dado la oportunidad de la estancia en Nueva York para realizar mi trabajo de investigación sobre la historia del Lindy hop (de eso hablaré en otro post).

¿Cómo contestarías estas preguntas sobre Lindy hop?

Traducción del artículo de Julia Loving publicado en la web de la Fundación Frankie Manning el 14 de mayo 2018. Me ha parecido importante hacer este artículo accesible a un mayor número de personas fuera de la comunidad angloparlante para ampliar la conversación. Leer el artículo original en inglés/ Read the original article in English. 

Preguntas para organizadores de eventos, profesores y personas con liderazgo en la comunidad de Lindy hop

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Julia Loving junto al monumento que marca el lugar donde se encontraba el Savoy Ballroom en Harlem.

Últimamente se han generado conversaciones importantes dentro de la comunidad de Lindy hop sobre el reconocimiento de las raíces negras de este baile. Julia Loving creó una lista con algunas preguntas para que reflexionen los organizadores de eventos. Es una lista muy útil para que los organizadores de eventos de Lindy hop, profesores y personas con liderazgo en las escenas swing de todo el mundo se planteen estas cuestiones para asegurarse de que sus eventos son inclusivos.

Visibilizar y tratar de comprender una cuestión que debe corregirse es el primer paso. Agradecemos a todos los organizadores de eventos sus esfuerzos por crear una comunidad de baile swing más diversa e inclusiva: incrementar la representación negra forma parte de ese objetivo.

Responde estas preguntas

Cortesía de Julia Loving

  1. ¿Reconozco activamente que el Lindy hop es una expresión artística negra? ¿Ese reconocimiento se ve representado en la forma en la que dirijo eventos, clases y la escena de baile en general?
  2. ¿Me siento cómodo/a tratando o hablando de cuestiones de raza? Si no es así, ¿colaboro con alguien que sí se siente cómodo tratando estos temas?
  3. ¿Busco, considero o contrato bandas y orquestas cualificadas que incluyan o sean lideradas por músicos y cantantes negros?
  4. ¿Busco, considero o contrato profesores cualificados negros a todos los niveles?
  5. ¿Busco, considero o contrato DJS cualificados negros para mis eventos o para cubrir los descansos de las bandas?
  6. ¿Los asistentes a mis eventos (profesores, bandas, público, bailarines etc.) reflejan la diversidad de la población mundial? Si no es así, ¿tengo un plan en marcha para hacer que mi evento sea más atractivo para personas de orígenes diversos?
  7. ¿La forma de bailar Lindy hop en mi comunidad se parece a la original?
  8. ¿Quiero ampliar mis conocimientos y busco comprender la experiencia afroamericana? ¿Y la historia del baile?
  9. ¿El personal que contrato se ha sometido a alguna verificación de prácticas no discriminatorias en la escena swing?
  10. ¿Invito respuestas constructivas sobre políticas y programas para combatir la desigualdad racial en mis eventos?
  11. ¿Invito a otras comunidades locales de baile que no sean de origen blanco a participar en mis eventos?
  12. ¿Comparto recursos sobre los orígenes del baile, la historia negra, biografías de los primeros bailarines, de músicos de jazz, colecciones de música etc. con mi comunidad?
  13. ¿Animo a mis alumnos a hacer excursiones a locales o sitios históricos que representan la experiencia o la historia afroamericana, especialmente en aquellas ciudades con gran riqueza histórica?
  14. ¿Estoy comprometida con el reconocimiento de la cultura y la historia negra a largo plazo, no solo cuando está de moda?
  15. ¿Lidero con el ejemplo como profesor/a de baile al incluir lecciones de historia como una parte integral de mis clases? Por ejemplo, todos hacemos el Shorty George pero, ¿sabías que Shorty George era un hombre negro que bailaba en el Savoy en Harlem? etc.
  16. ¿Invito a Lindy hoppers de generaciones anteriores a participar y compartir sus historias en mis eventos? Por ej.: Mama Lou Parks Dancers, competidores del Harvest Moon Ball y bailarines del Savoy.
  17. ¿Me comprometo a darle la bienvenida a todo el mundo con independencia de su raza, religión, orientación sexual, identidad de género, edad, tipo de cuerpo, habilidad física y habilidad mental?
  18. ¿Animo a mis alumnos y compañeros de baile a que estén abiertos a bailar con todo el mundo y a que tomen la iniciativa invitando a bailar a personas de todo tipo? ¿Especialmente aquellos que quizá no sean invitados a bailar con frecuencia? ¡Nadie debería sentirse excluido!
  19. ¿Facilito que haya mentores o formación adicional para bailarines negros nuevos en mi escena? ¿Ofrezco algún tipo de patrocinio económico a estudiantes afroamericanos para participar en mis eventos o en otros eventos?
  20. ¿Estoy dispuesta a aceptar y apoyar cambios aunque pueda modificar mi experiencia de la comunidad de Lindy hop?

Julia gracias por compartir esta excelente lista de preguntas. Esperamos vuestros comentarios y sugerencias sobre lo que debería incluir la lista.

Sobre Julia Loving

Julia Loving ha sido profesora de Biblioteconomía y Ciencias de la Información y de Estudios Africanos en colegios públicos de la ciudad de Nueva York durante los últimos 25 años. Su formación de Lindy hop empezó en la asociación de swing de Harlem (Harlem Swing Dance Society) bajo el tutelaje de Samuel Coleman hace algo más de cinco años. Se enorgullece de ser una Lindy hopper de talla grande en su blog biggirlslindyhoptoo.blogspot.com que promociona un baile swing sin estigmas. Baila socialmente por todo Nueva York. Ha participado en varias competiciones y le gusta apuntar que ganó el tercer premio en el Lincoln Center’s Mid Summer Night Swing 2015 y también ganó en el concurso de Alhambra Ballroom Jazz Vespers con su pareja de baile Brandon Baker, que entonces tenía quince años (ahora tiene 19). Es una gran promotora del baile swing y patrocina a varios estudiantes en diferentes comunidades. Asiste a eventos semanales de baile social en NYC. Hace poco empezó a codirigir un evento de swing bimensual en Harlem llamado “It’s an Uptown Saturday Night Swing Dance” (Baile swing de sábado noche de barrio).  Ha enseñado Lindy hop de nivel iniciación a adultos en el centro Marcus Garvey en Harlem además de enseñar Lindy en su programa extraescolar. Le encanta animar a los miembros de su Familia Lindy y Grupo de Swingout de Harlem para asistir a bailes sociales a través de mensajes y correo. Viaja fuera de Nueva York para apoyar las comunidades de Lindy, Blues y Balboa de otras comunidades en otros estados. Es la creadora de LuckyLindysNYC, una línea de ropa interior para bailarines y entusiastas del yoga que se ha convertido en un gran éxito en la comunidad de baile swing. Últimamente, Julia dice que es «una amante del jazz que comparte la experiencia afroamericana a través del baile».  Es habitual encontrarse a Julia bailando en Brooklyn Swings, Bierhaus, Frim Fram Jam, Swing 46 o bailando al son del vocalista de jazz Charles Turner en el pasillo de Minton’s Playhouse.

Algunos pueden preguntarse: ¿Por qué yo?

Hace poco Judy Pritchett, miembro de la Junta de la Fundación Frankie Manning, le pidió a Julia y cuatro personas más que la ayudaran a contestar una solicitud de una comunidad de baile en Grecia que quería asesoramiento sobre cómo conseguir que sus eventos fueran más inclusivos para afroamericanos. ¿Por qué yo? Supongo que porque sabe que he aprendido a navegar mis propios sentimientos de aislamiento en esta comunidad de baile además de ser una defensora de esta expresión artística. ¡Era un patito feo cuando empecé a bailar! Siendo negra, mayor, de talla extra grande y al estar poco habituada a invitar a hombres a bailar por mi entorno cultural. Pero tuve el apoyo de dos tíos fantásticos: Samuel Coleman de Nueva York y Ryan François de Reino Unido, ambos profesores de baile swing. Me animaron a aprender más y darle un tiempo, y yo se lo agradezco. Hoy en día es muy raro que me quede en el banquillo y soy una defensora de la inclusión y la relevancia. Así que, para que conste en acta, el swing ha cambiado mi vida en tantos aspectos positivos que me pareció necesario contestar de la manera más sincera, reflexiva y rigurosa que pudiera.

Traducción publicada con permiso de la Fundación Frankie Manning y de Julia Loving https://www.frankiemanningfoundation.org/questions/

 

Atlantic Lindy Hopper salta el charco

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Atlantic Lindy Hopper se va a Nueva York en marzo 2018 gracias a la ayuda de la Frankie Manning Foundation.

Estaré investigando los orígenes del Lindy hop en Harlem: las primeras menciones en prensa, la historia de los bailarines y los locales donde bailaban. Los tesoros de la NYPL me esperan (esta biblioteca incluso tiene su propia película).

No todo va a ser archivos, también habrá una escapada al LindyFest en Houston, una de los mayores festivales de Lindy de los EEUU.

Espero volver con muchas historias nuevas para Atlantic Lindy Hopper.

 

 

Ella es jazz

Hoy, martes 25 de abril de 2017 se cumplen cien años del nacimiento de Ella Fitzgerald. Es un año de muchos centenarios: ese mismo año se editó el primer disco de jazz, de la Original Dixieland Jazz Band. No se puede entender el swing, el jazz y la música norteamericana sin Ella. Según la biografía conocida, que se puede leer en la wikipedia y otros, nació el 25 de abril de 2017 en Newport News, creció en la pobreza de la Depresión y se trasladó a Harlem en Nueva York a los quince años cuando perdió a su madre, en 1932.

Poco después la descubrió Chick Webb, que lideraba la orquesta del Savoy Ballroom, cuando ganó un concurso de talentos amateur cantando en el famoso Teatro Apolo. Chick la llevó al Savoy y la convirtió en la cantante de su banda con solo 17 años, lo demás es historia. Su colaboración fue fructífera: el swing nació en Harlem, en el Savoy concretamente, de la mano de Ella y Chick, conocido también como el “Rey del Swing”.  Nos han dejado grandes temas bailables de esta época, pero su verdadero estrellato comenzó con el éxito A Tisket, A Tasket en 1938. Cuando Chick murió prematuramente en 1939 por sus problemas de salud,  Ella pasó a liderar la orquesta de Chick Webb durante algunos años más.

Lo que quizá no sea tan conocido es que Ella Fitzgerald también bailaba Lindy, y que antes que cantante había querido ser bailarina. Demuestra la afinidad que existía entre los músicos y bailarines, que se inspiraban mutuamente.  Llegó a decir más tarde: “Nunca me consideré una cantante. Lo que yo en verdad quería era bailar” (Tales of the Swing Age). Noche tras noche, Ella cantaba en el Savoy, y lo jóvenes lindy hoppers, Frankie Manning y Norma Miller entre otros, acudían a bailar. La sintonía entre músicos y bailarines era absoluta. En sus primeros años fueron incluso compañeros de gira.

Ella no solo creó el swing, siguió evolucionando como cantante de jazz a lo largo de su carrera que abarca todas las épocas y músicos de jazz del siglo XX, del swing al bop y el cancionero de Cole Porter. Es por ejemplo una de las grandes cantantes de “scat” junto con Louis Armstrong: la voz como instrumento musical de jazz, la voz como emoción y libertad, todo en uno, sin palabras. Incluso en los temas más melancólicos escuchar a Ella nunca produce desesperanza, siempre se vislumbra el optimismo de su vitalidad. Siempre, siempre, tiene swing.

Y por poder seguir disfrutando y bailando sus temas, gracias Ella.

Me disculpo por la brevedad porque van a dar las doce y no quería dejar pasar esta fecha. Lo mejor es escucharla: afrontemos la música y bailemos.

Undecided, Ella and the Chick Webb Orchestra

Blue Skies, Ella Fitzgerald

100 Songs for a Centennial, Spotify 

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Ella Fitzgerald Foundation

Norma Miller en persona

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En diciembre tuve la suerte de conocer a Norma Miller, Reina del Swing, en Milán, donde se celebraba su 97 cumpleaños…y el lanzamiento de su nuevo álbum A Swingin’ Love Fest. Llevo más de un año trabajando en la traducción de sus memorias, así que en cuanto me enteré de que venía a Europa ya me estaba subiendo a Ryanair sin pensármelo; tenía que conocerla. Es imposible describir la energía en estado puro que desprende Norma Miller, pero conseguí tomar algunos apuntes, y aquí comparto algunas de sus palabras sobre el Lindy Hop, la vida y el elusivo «ismo».

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Norma Miller cantando con la Billy Bros. Swing Orchestra, Milán, 10 December 2016

Norma Miller empezó bailando en las calles de Harlem de niña, antes de llegar al Savoy Ballroom y convertirse en bailarina de los Whitey’s Lindy Hoppers. Vino a Europa cuando tenía quince años para dar a conocer el Lindy Hop ante el público europeo por primera vez, y hoy en día sigue enseñándonos de qué va. Para saber más sobre su increíble recorrido vital y profesional que empieza en el Savoy y la lleva a actuar con Cab Calloway y Count Basie, entre otros, de Harlem a Hollywood pasando por Rio de Janeiro y más allá…¡pues recomiendo sus memorias, Swingin’ at the Savoy! (que pronto estará disponible en español también).

Aquí está Norma interpretando su número Gimme the Beat con la Billy Bros. Swing Orchestra el 10 de diciembre en Spirit de Milan. Gimme da Beat.

Por amor al swing en Milán

Todo el fin de semana resultó ser un festival por amor al swing, organizado por Maurizio «Big Daddy» Meterangelo y Roberta Bevilacqua, la familia italiana de Norma, también conocidos como la Italian Swing Dance Society. Maurizio grabó el nuevo álbum con Norma y dirige la Billy Bros. Swing Orchestra con verdadero estilo “hep”. Spirit de Milan aportó el ambiente industrial decadente, los lindy hoppers locales estuvieron a la altura de las expectativas de estilismo, y con detalles como el coche de los años 30 en el que llegó Norma la noche del estreno, era fácil pensar que uno se había adentrado en un escenario de película de gángsteres.

Disfrutamos de la proyección del documental Queen of Swing, que Maurizio había subtitulado especialmente para la ocasión, seguido de una entrevista personal con Norma cada noche. Jude Lindy hizo de maestro de ceremonias e intérprete, y Norma estuvo chispeante (literalmente, con su traje de lentejuelas), mostrando su carisma de estrella en cuanto se subía al escenario.  Fueron dos noches fantásticas de música en directo, con el aliciente del virtuosismo del bailarín Chester A. Whitmore,  (que ha trabajado recientemente en La La Land).

El momento cumbre del evento fue por supuesto la actuación de la Billy Bros. Swing Orchestra con Norma Miller el sábado por la noche. Tienen el mejor sonido de big band que conozco en directo, y la Reina del Swing claramente tenía el beat. Cinco de las canciones del álbum son de Norma, y las interpretó en directo, incluyendo Gimme da Beat, They Call Him Louie, Swingin’ Frankie’s Way, Down in New Orleans y Swing Baby Swing.

¡Celebrábamos el lanzamiento del nuevo álbum de Norma y sus 97 años recién cumplidos! (Lo cual por cierto, se aproxima a un récord guinness).

Fue un fin de semana intensísimo, rebosante del espíritu del swing. Maurizio y Roberta fueron muy acogedores, y me entraron ganas de formar parte de la familia lindy hoppera italiana.

Pero mejor que nos lo cuente Norma (según mis apuntes).

Norma Miller hablando de…

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Count Basie

“Count Basie tenía la mejor banda de swing que haya existido. Todo lo que hacía… Les decía a los arreglistas que escribieran música para mantener a los bailarines en la pista. Por consiguiente, si escuchas una melodía de Basie sabes que la puedes bailar. Tenía una de las mejores secciones rítmicas de todos los tiempos. Walter Page al contrabajo, Jo Jones a la batería, Freddy Green a la guitarra y Basie al piano. Formaban la mejor sección rítmica de toda la historia de la música swing. Ahora bien, había muchas grandes bandas. Estaba Chick Webb, el Rey del Swing. Estaba Jimmy Lunceford, otra gran banda. Pero ninguna swingueaba como Basie. Por eso coreografiamos todos nuestros bailes con música de Basie, porque rítmicamente era perfecto. Y cuando bailas Lindy Hop, bailas al son de un buen ritmo. Y las dos cosas iban de la mano perfectamente. Y por eso Basie era una de nuestras mejores bandas para bailar. No es que las otras orquestas no fueran buenas, es solo que ninguna era mejor que la de Count Basie.”

El Lindy Hop, lo más maravilloso    

“No hay nada más maravilloso que un chico y una chica, disfrutando de un tema de Count Basie. Toma Corner Pocket, por ejemplo, tomas uno de los grandes temas de Basie, y estás con una chica sobre la pista, bueno, es algo para disfrutar. El Lindy Hop es el mejor baile social que existe. El ballet es maravilloso, el solo jazz es algo fantástico, pero no hay nada más maravilloso que estar con un chico y estar swingueando con él, es sencillamente lo mejor del mundo. No hay nada mejor que el Lindy Hop. Yo ya estoy llegando al final de la cuerda, pero vosotros tenéis que disfrutarlo. ¡¡Yo lo disfruté!!”

“El Lindy Hop es la cosa más sexual que puedan hacer un chico y una chica…sin irse al dormitorio”.

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 Swing y color

 

“El swing hacía integración racial antes de Martin Luther King. Eso es lo que ocurría en el Savoy. Blancos y negros codo con codo, bailando juntos. Estábamos intentando lograr la integración.”

“El swing no tiene color. No importa que seas blanco o negro, o incluso musulmán. El swing es música. El sonido no tiene color. Escuchas una canción de Count Basie y no puedes ni pensar en el color. Eso es el swing. Conseguimos elevarnos por encima de todo eso.”

Salir del gueto

“Yo era mujer y negra. El swing, el baile, fue lo que me sacó de Harlem. Sobrevivimos. Me esforcé por ser la mejor, toda mi vida. Tienes que ser la mejor en lo que hagas para salir adelante.”

Whitey’s Lindy Hoppers

 “Éramos buenos. Éramos buenos porque bailábamos todas las noches. Durante unos cinco años, antes de hacer las películas, estábamos en el Savoy cada noche. Por eso éramos buenos.”

Bailar

 “Tienes que bailar al son de la música. Tienes que escuchar y bailar respondiendo a la música que toque la banda. Nosotros lo bailábamos todo. El Savoy era un salón de baile y tenías que bailar de todo, one-step, two-step…no bailábamos Lindy hop toda la noche.”

“No le doy consejos a bailarines. Baila, eso es todo.”

“Ismo”

“’Ismo’, hmmmm, mmmm, ‘ismo’ es aquella cosa. ‘ismo’ es lo que hacía que Louis Armstrong fuera Louis Armstrong.”

Su primer baile con Twistmouth George

“Yo tenía doce años y nunca lo olvidaré. Fue el mejor día de mi vida. Estaba bailando con el mejor bailarín, él medía casi dos metros, yo solo tenía doce años. Volé. Nunca lo olvidaré.

¿Su bebida preferida?

“Mimosa, champán y zumo de naranja, ¿puede haber algo mejor?”

Seguir swingueando

Norma nunca ha parado de swinguear y tiene muchísimos planes. Quiere traerse a la Billy Bros. Swing Orchestra a Nueva York a tocar en el festival de Midsummer Jazz del Lincoln Center. También quiere montar un show en Broadway con Chester y los mejores bailarines de swing, y si alguien puede conseguir que sea un éxito, esa es Norma.

¿El consejo de Norma para las futuras generaciones?

“Keep swingin’”, seguir swingueando.

Si quieres nominar a Norma para Premio Kennedy, puedes hacerlo aquí.

Banda sonora:

A Swingin’ Love Fest (Billy Bros. Swing Orchestra con Norma Miller, 2016).

Puedes solicitar una copia del álbum a la  Italian Swing Dance Society.

Lectura:

Swingin’ at the Savoy: The Memoir of a Jazz Dancer, Norma Miller con Evette Jensen (Temple University Press). Pronto disponible en español.

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Todas las fotos son de Olga BSP para Spirit de Milan, cortesía de Italian Swing Dance Society.

A Royal Welcome for the Queen of Swing se organizó con la colaboración de Italian Swing Dance Society, Luca Locatelli, la Klaxon Agency y Spirit de Milan.

 

 

Cassino da Urca, Rio a ritmo de swing

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Puede que no hayas reparado en esta joya escondida de Rio de Janeiro durante la locura olímpica. Cassino da Urca era el casino más espectacular de Rio, su origen se remonta a los años 30 y era el paradigma de la era dorada del glamur de Rio con sus lujosos casinos y grandes artistas nacionales e internacionales. Carmen Miranda era la atracción estrella del casino antes de trasladarse a Hollywood. Algunas de las estrellas que frecuentaron el Cassino da Urca incluyen a Josephine Baker, Bing Crosby, Walt Disney y Orson Welles. Este local estaba en pleno swing en los años 30 y 40, e incluso podías ver el mejor Lindy Hop de Harlem con los Whitey’s Lindy Hoppers que actuaron allí durante su gira de 1941-1942; de hecho, debido a la  II Guerra Mundial se vieron obligados a retrasar su vuelta y quedarse en Brasil varios meses por miedo a que su barco fuera atacado al agravarse el conflicto internacional. Aún se puede ver el edificio del casino, recientemente restaurado, situado sobre una tranquila playa en el barrio de Urca, al otro lado de la bahía de Rio, pero no da idea del lujo del casino en su época de esplendor.

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Cassino da Urca

Norma Miller era una de las bailarinas del grupo de Whitey’s Lindy Hoppers que fueron a Rio y describe su llegada en sus memorias  Swingin’ at the Savoy:

El conductor nos llevó bordeando la Playa de Copacabana por la carretera que va serpenteando hasta el Casino de Urca; un bellísimo edificio sobre la playa, con una marquesina que llegaba hasta la calle. Era justo como nos lo habíamos imaginado, como un escenario de película fabuloso. No había nada en América que se pudiera comparar con este casino. Estaba a pie de playa, mirando a la bahía, y desde el patio podías contemplar una vista espectacular de la bahía y de la estatua de Cristo.  Rio ocupó un lugar especial en mi corazón enseguida. (p 173).

Carmen Miranda

Probablemente sea la estrella más icónica de Brasil, y actuaba todas las semanas en Cassino da Urca hasta 1940, cuando se trasladó a Hollywood.

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Carmen Miranda

Carmen Miranda cantando O Tic-Tac do Meu Coraçao (1942).

El Casino

Joaquim Rolla fue el empresario que convirtió el Cassino da Urca en el mejor casino de Sudamérica y más allá. Jugando a las cartas en 1933 se hizo propietario de parte del casino.  Después de hacerse con toda la propiedad lo transformó en algo mucho más ambicioso y reabrió sus puertas en 1936 tras las renovaciones.

El casino tenía tres orquestas, un gran conjunto de coristas al estilo de las “Rockettes” y más de cien cantantes de orquesta (cada cantante hacía un solo número con la banda). En palabras de Norma Miller: «Era algo parecido a Las Vegas hoy en día». La orquesta de Carlos Machado era la principal orquesta en Rio en la época en la que estuvieron los Whitey’s Lindy Hoppers y Grande Otello era el actor y cantante estrella local. Había un teatro, varias salas de juego y restaurantes, además de un servicio en barco para acercar a los clientes a otros casinos.

Todo el Cassino era bello y de un lujo increíble. El escenario era móvil, y al terminar una banda de tocar desaparecía bajo el suelo a la vez que la siguiente banda comenzaba a sonar (se puede ver este mecanismo en acción en el vídeo del Istituto Europeo di Design incluido al final del post).

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Un espectáculo en Cassino da Urca

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El famoso grill bar del Cassino

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La entrada del Cassino

Este clip recrea  la última actuación de Carmen Miranda en el Cassino da Urca.

La estancia de Walt Disney también inspiró este corto de  Donald Duck .

Whitey’s Lindy Hoppers

Los Whitey’s Lindy Hoppers viajaron a Rio de Janeiro en diciembre 1941. El conjunto incluía a tres parejas: Frankie Manning y Ann Jonson, Al Minns y Willamae Ricker, Billy Ricker y Norma Miller. Los Lindy Hoppers adoraban la samba y fueron un exitazo la noche del estreno según Norma:

«Amábamos Brasil, y Brasil nos amaba a nosotros. Cuando saltamos al escenario con la banda supe que estaba ocurriendo algo especial. Fue maravilloso, era ese ritmo de samba…El público chillaba, y la banda estaba swingueando a lo loco. Cuando terminamos el público se volvió loco, todo lo demás se paró. Salimos a saludar una y otra vez, y finalmente, dejaron que nos marcháramos. Fuimos un bombazo en Río.  Habíamos encontrado nuestro segundo hogar». (p 175).

Los Whitey’s Lindy Hoppers tenían un contrato de 6 semanas, pero después del bombardeo de Pearl Harbor se volvió demasiado peligroso volver en barco, y 6 semanas se convirtieron en 10 meses, durante los cuales actuaron en todos los principales casinos de Brasil. Hacían un primer espectáculo en el Cassino da Urca y después cogían una lancha motora para cruzar la bahía y actuar en el Cassino Icarai.

Puedes leer más sobre las aventuras de Norma Miller en Brasil, donde aprendió a bailar samba y participó en el desfile de Carnaval, de sus conversaciones con Orson Welles y su escape de una turba furiosa en  Swingin’ at the Savoy.

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Norma Miller sobre la samba y el swing:

Los brasileños tienen un swing propio, pero tiene las mismas raíces africanas que el jazz americano. Los negros de Brasil le dieron un ritmo de samba, y los negros americanos le pusieron swing. Los lazos que nos unían estaban ahí, y lo percibimos inmediatamente. Todo Brasil era puro swing. (p 173).

Orson Welles

El Cassino da Urca fue también escenario de grabación de la película inacabada de Orson Welles  It’s All True, que incluía una parte documentando el carnaval de Rio (filmado durante la estancia de los Whitey’s Lindy Hoppers). Por desgracia, el proyecto nunca se completó y no sobrevive mucho metraje. Welles era un gran aficionado al jazz y había estado trabajando en una película con Louis Armstrong documentando la historia del jazz antes de acceder a venir a Brasil cuando fue nombrado embajador de buena voluntad para América Latina como parte del esfuerzo de guerra. El capítulo sobre el carnaval también se llamó «La historia de la samba».

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Entertainer Orson Welles (CR) attending the Rio de Janerio Carnival celebration. (Photo by Hart Preston//Time Life Pictures/Getty Images)

El Cassino da Urca hoy en día

El juego se declaró ilegal en Brasil en 1946 y el edificio fue comprado por una cadena de televisión. Después de permanecer en ruinas desde los años 80, el casino ha sido recientemente restaurado gracias al Istituto Europeo di Design. Puedes  seguir los pasos de la historia del casino y su renovación en este video de IED.

Si tienes la suerte de visitar Rio, esta es su  localización.

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Más información

Este artículo está inspirado y basado en las Memorias de Norma Miller  Swingin’ at the Savoy: the Memoir of a Jazz Dancer (Temple University Press). Su libro está disponible en inglés en Amazon y actualmente estoy finalizando su traducción al español.

Otras fuentes:

http://www.cassinosdobrasil.com.br/cassinos-famosos/cassino-da-urca-rio-de-janeiro/

http://www.royalrio.net/site/cassino-da-urca-the-golden-years-of-rio-de-janeiro/

Istituto Europeo di Design, https://youtu.be/PyW_XWLsFPU 

Banda sonora:

Aquarela do Brasil (Ary Barroso) en cualquiera de sus versiones.